22 El lagrangiano del modelo estándar


Las leyes del movimiento de Newton son los principios fundamentales que explican cómo se mueven los cuerpos bajo la acción de fuerzas.

La primera ley (inercia) establece que un objeto permanece en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme a menos que una fuerza externa actúe sobre él.

La segunda ley relaciona la fuerza, la masa y la aceleración mediante la fórmula 𝑭 = 𝒎 𝒂 (fuerza es igual a masa por aceleración), indicando que la aceleración es directamente proporcional a la fuerza e inversamente proporcional a la masa.

La tercera ley (acción y reacción) postula que por cada acción hay una reacción igual y opuesta.

Estas leyes construyen el edificio de la dinámica y de la cinemática, es decir, la física del movimiento, y tienen en común que se formulan en términos de fuerzas.

 

Limitaciones en relatividad.

Aunque las leyes de Newton describen correctamente el movimiento a bajas velocidades, no son compatibles con la relatividad especial, donde la forma de las fuerzas depende del observador.

En relatividad:

La velocidad de la luz y la masa en reposo son invariantes relativistas, es decir, permanecen constantes para todos los observadores.

La relación entre fuerza, masa y aceleración (𝑭 = 𝒎 𝒂) deja de tener la misma forma para todos los observadores a altas velocidades.

La energía, aunque depende del observador, se incorpora en el marco relativista mediante cantidades invariantes como la acción.

Por estas razones, en física moderna no se considera adecuado tomar a las fuerzas como magnitudes fundamentales. Se utilizan magnitudes más generales, como el lagrangiano y la acción, que permiten describir sistemas relativistas y cuánticos de manera universal.

 

Principio de mínima acción y el lagrangiano.

El principio de mínima acción, enunciado de manera conceptual por Pierre-Louis de Maupertuis a mediados del siglo XVIII, establece que la trayectoria que sigue un cuerpo entre dos puntos es aquella que hace especial a una magnitud llamada acción.

De manera más rigurosa, este principio se conoce como principio de acción estacionaria, ya que la acción no siempre se minimiza, sino que es estacionaria frente a pequeñas variaciones de la trayectoria.

Fue Joseph-Louis Lagrange, en la segunda mitad del siglo XVIII, quien desarrolló la formulación matemática completa del principio, mucho más general que las leyes de Newton. Introdujo el lagrangiano (𝑳), definido como la diferencia entre la energía cinética (𝑻) y la energía potencial (𝑽):

𝑳 = 𝑻 ― 𝑽

A partir de esta ecuación, Lagrange formuló la ecuación de Euler–Lagrange, que permite derivar las ecuaciones de movimiento de cualquier sistema sin necesidad de recurrir directamente a las fuerzas de Newton. Esta es la ecuación aplicada a una coordenada generalizada (𝒒𝒊):

(𝝏/ 𝝏 𝒕) (𝝏 𝑳 / 𝝏 ˙𝒒𝒊) (𝝏 𝑳 / 𝝏 𝒒𝒊) = 𝟬

𝒒𝒊 = Coordenada generalizada (𝒊).

˙𝒒𝒊 = Derivada temporal de 𝒒𝒊, es decir, la velocidad generalizada.

 

Ecuaciones de Lagrange para sistemas generales.

Las ecuaciones de Lagrange son un conjunto de ecuaciones de movimiento aplicables a sistemas con múltiples partículas o grados de libertad. Cada ecuación se obtiene aplicando la ecuación de Euler–Lagrange a una coordenada específica y describe cómo evoluciona esa coordenada en particular.

Para las coordenadas del sistema:

𝒒𝟏, 𝒒𝟐,… 𝒒𝒏

las ecuaciones de Lagrange serían las siguientes:

(𝝏/ 𝝏 𝒕) (𝝏 𝑳 / 𝝏 ˙𝒒𝟏) (𝝏 𝑳 / 𝝏 𝒒𝟏) = 𝟬

(𝝏/ 𝝏 𝒕) (𝝏 𝑳 / 𝝏 ˙𝒒𝟐) (𝝏 𝑳 / 𝝏 𝒒𝟐) = 𝟬

(𝝏/ 𝝏 𝒕) (𝝏 𝑳 / 𝝏 ˙𝒒𝒏) (𝝏 𝑳 / 𝝏 𝒒𝒏) = 𝟬

El lagrangiano, formulado de manera adecuada para un sistema dado, produce los mismos resultados que las leyes de Newton en casos clásicos. Sin embargo, las ecuaciones de Lagrange presentan ventajas decisivas:

Son compatibles con la relatividad: tanto el lagrangiano como las ecuaciones derivadas son invariantes relativistas, funcionando correctamente en todos los marcos de referencia.

Constituyen la herramienta fundamental de la física moderna para describir sistemas físicos complejos, desde partículas individuales hasta sistemas con muchos grados de libertad, incluso en mecánica cuántica de campos.

 

La acción y su importancia.

La acción se define como la integral del lagrangiano a lo largo del tiempo:

𝑺 = ∫ 𝑳 𝝏 𝒕

El principio de acción estacionaria establece que la trayectoria real de un sistema entre dos puntos hace que la acción sea estacionaria, y las ecuaciones de Euler–Lagrange determinan cómo evoluciona el sistema en el tiempo. Aunque la acción no se mide directamente, su importancia radica en que permite predecir el movimiento de cualquier sistema físico de manera universal, independientemente de su complejidad o de si se encuentra en un marco relativista.

 

El lagrangiano del modelo estándar.

El lagrangiano del modelo estándar es una expresión matemática compacta que condensa toda la física de partículas conocida, describiendo las partículas fundamentales y la forma en que interactúan. Con ella se predicen los comportamientos asociados a las tres interacciones gauge del modelo estándar – electromagnética, débil y fuerte – así como la interacción con el campo de Higgs.


El modelo estándar representado por esta expresión es una teoría cuántica de campos con simetría gauge SU(3) x SU(2) x U(1), y su densidad lagrangiana (𝓛) está construida para respetar esta simetría.

Veamos con detalle los cuatro sectores de esta expresión:

Términos gauge. Codifican la dinámica de las interacciones electromagnética, débil y fuerte.

Al aplicar la ecuación de Euler–Lagrange a estos términos se obtienen las ecuaciones de Maxwell en el caso del electromagnetismo, y de manera análoga se derivan las ecuaciones dinámicas de las otras interacciones.

Términos de materia. El segundo sector describe cómo los fermiones (quarks y leptones) interactúan con los campos gauge.

Por ello puede verse como una extensión gauge–invariante de la ecuación de Dirac, la cual, como vimos en su correspondiente capítulo, nos permite describir el comportamiento de un fermión libre, sin interacción con campos.

Sector del Higgs. El tercer sector describe el campo de Higgs y sus interacciones con los bosones gauge.

Tras la ruptura espontánea de simetría electrodébil, este sector explica por qué los bosones W y Z adquieren masa.

Sector Yukawa. El último sector describe las interacciones entre los fermiones y el campo de Higgs, generando las masas de quarks y leptones, determinadas por sus respectivos acoplamientos de Yukawa.

 

Resumen.

El lagrangiano del modelo estándar constituye una de las formulaciones más completas y exitosas de la física moderna, porque:

Predice con gran precisión el comportamiento de todas las partículas fundamentales conocidas.

Unifica el modelo electrodébil y la cromodinámica cuántica.

Explica el origen de la masa de fermiones y bosones mediante el mecanismo de Higgs.

Constituye el núcleo matemático del modelo estándar y de toda la teoría cuántica de campos moderna.

 


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