La Helicidad y la quiralidad
son dos conceptos estrechamente relacionados con el espín de las partículas,
pero difieren en un aspecto fundamental: su dependencia del observador, o
sistema de referencia. Ambos conceptos se aplican a las partículas fundamentales del modelo
estándar, aunque su relevancia física depende de si la partícula posee masa
o no. A menudo se confunden porque coinciden en el caso de partículas sin
masa, mientras que para partículas con masa distinta de cero representan
nociones diferentes.
La helicidad
es una magnitud física definida como la proyección del espín sobre la dirección
del momento lineal de la partícula. Puede tomar valores positivo o negativo
(habitualmente ±1/2 para fermiones
de espín 1/2), según el espín esté
alineado o antialineado con el movimiento.
La helicidad no es invariante relativista: para una partícula con masa, es
posible pasar a un sistema de referencia en el que su momento se invierte,
mientras que su espín permanece inalterado, observándose así una helicidad opuesta. Por esta razón, la helicidad solo constituye una propiedad
absoluta en el caso de partículas sin
masa.
La quiralidad,
en cambio, es una propiedad relativistamente
invariante asociada a la estructura de los campos cuánticos. La distinción
entre quiralidad izquierda y derecha es una propiedad específica de
los fermiones y no se ve alterada por cambios del sistema de referencia.
A
continuación se describe cómo se manifiestan estos dos conceptos en los
distintos tipos de partículas fundamentales.
En los fermiones
(quarks y leptones).
Todos
los fermiones del modelo estándar
poseen masa distinta de cero, aunque en el caso de los neutrinos esta masa es extremadamente pequeña. En consecuencia, en
ellos helicidad y quiralidad no son equivalentes.
Quiralidad. Desempeña
un papel central en el modelo estándar,
ya que determina la forma en que los fermiones se acoplan a las interacciones
fundamentales.
A
diferencia de lo que ocurre con los neutrinos
– que durante décadas solo se observaron con quiralidad izquierda en las interacciones débiles –, en el caso de
los electrones, muones, tauones y quarks existen componentes tanto de quiralidad izquierda como de quiralidad derecha. No obstante, solo los componentes de quiralidad
izquierda participan en la interacción débil cargada, mediada
por los bosones W– y W+.
Los componentes de quiralidad derecha no
participan en la interacción débil cargada, aunque sí lo hacen en la interacción débil neutra, mediada por el bosón Z. Además, al igual que los componentes de quiralidad izquierda, también interactúan mediante el
electromagnetismo y, en el caso de los quarks, mediante la interacción fuerte.
Este comportamiento
asimétrico refleja una propiedad fundamental de la interacción débil: es la única
interacción conocida que distingue entre izquierda y derecha, fenómeno
denominado violación de la simetría de paridad, ya analizado en su
correspondiente capítulo.
El hecho
de que haya quiralidades distintas y su comportamiento desigual bajo la
interacción débil es la razón por la cual la masa de los fermiones debe
generarse a través del mecanismo de Higgs, que acopla componentes de quiralidad
izquierda y derecha.
La
existencia de masa en los fermiones, además de romper la equivalencia entre helicidad y quiralidad, implica que los estados físicos observables no sean
estrictamente estados de quiralidad pura,
sino que presenten contribuciones de
componentes izquierdas y derechas. En el caso particular de los neutrinos,
debido a su masa extremadamente pequeña, la quiralidad dominante es claramente una, con una contribución muy
reducida de la opuesta.
Helicidad. Al tratarse de
partículas con masa, la helicidad de
los fermiones depende del observador. Por ejemplo, un electrón observado con helicidad negativa puede ser visto con helicidad positiva desde otro sistema
de referencia en el que su dirección de movimiento sea opuesta, sin que ello
altere su quiralidad, que permanece
invariante.
En los bosones gauge
(mediadores de las interacciones).
Helicidad de fotones y
gluones (partículas sin masa). En estas partículas, la helicidad es una propiedad bien definida y solo puede tomar dos
valores, +1 y -1. Al desplazarse a la velocidad de la luz, ningún observador
puede cambiar su sistema de referencia de modo que invierta su momento, por lo
que su helicidad es invariante.
Helicidad de los
bosones W y Z (con masa). Al ser partículas masivas, pueden
presentar tres estados de helicidad: +1, -1 y un estado
longitudinal de helicidad 0, inexistente en los bosones sin
masa. La aparición de este estado longitudinal es una manifestación directa de
la masa de estos bosones.
Quiralidad. Los bosones
gauge no poseen quiralidad intrínseca, es decir, no admiten una descomposición
en componentes izquierda y derecha como los fermiones. Sin embargo, sus acoplamientos sí pueden ser quirales:
Los fotones y los
gluones se acoplan de forma idéntica a fermiones de quiralidad izquierda y
derecha.
En cambio, los bosones
de la interacción débil (W y Z) presentan acoplamientos quirales a
los fermiones, lo que convierte a la
teoría electrodébil en una teoría quiral.
Los bosones W– y W+
se acoplan exclusivamente a fermiones de quiralidad izquierda, mientras que el bosón Z se acopla tanto a componentes
izquierdas como derechas, aunque
con intensidades diferentes.

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