La Helicidad y la quiralidad
son dos conceptos estrechamente relacionados con el espín de las partículas,
pero difieren en un aspecto fundamental: su dependencia del observador, o
sistema de referencia. Ambos conceptos se aplican a las partículas fundamentales del modelo
estándar, aunque su relevancia física depende de si la partícula posee masa
o no. A menudo se confunden porque coinciden en el caso de partículas sin
masa, mientras que para partículas con masa distinta de cero representan
nociones diferentes.
La helicidad
es una magnitud física definida como la proyección del espín sobre la dirección
del momento lineal de la partícula. Puede tomar valores positivo o negativo
(habitualmente ±1/2 para fermiones
de espín 1/2), según el espín esté
alineado o antialineado con el movimiento.
La helicidad no es invariante relativista: para una partícula con masa, es
posible pasar a un sistema de referencia en el que su momento se invierte,
mientras que su espín permanece inalterado, observándose así una helicidad opuesta. Por esta razón, la helicidad solo constituye una propiedad
absoluta en el caso de partículas sin
masa.
La quiralidad,
en cambio, es una propiedad relativistamente
invariante asociada a la estructura de los campos cuánticos. La distinción
entre quiralidad izquierda y derecha es una propiedad específica de
los fermiones y no se ve alterada por cambios del sistema de referencia.
A
continuación se describe cómo se manifiestan estos dos conceptos en los
distintos tipos de partículas fundamentales.
En los fermiones
(quarks y leptones).
Todos
los fermiones del modelo estándar
poseen masa distinta de cero, aunque en el caso de los neutrinos esta masa es extremadamente pequeña. En consecuencia, para
partículas masivas, helicidad y quiralidad no son conceptos
equivalentes.
Quiralidad. Desempeña
un papel central en el modelo estándar,
ya que determina la forma en que los fermiones se acoplan a las interacciones
fundamentales.
En todos
los fermiones pueden distinguirse formalmente componentes de quiralidad izquierda y derecha. Ahora
bien, mientras que la interacción electromagnética y la interacción fuerte
acoplan de igual modo a ambas componentes, la interacción débil cargada, mediada
por los bosones W– y W+, distingue entre ellas, acoplando
únicamente a las componentes de quiralidad
izquierda de los fermiones y a las componentes de quiralidad derecha de sus correspondientes antifermiones.
Las componentes de quiralidad derecha no
participan en la interacción débil cargada. Sin embargo, sí intervienen en la
interacción débil neutra, mediada por el bosón Z, donde ambas quiralidades se
acoplan, aunque con distinta intensidad.
Este
comportamiento asimétrico refleja una propiedad fundamental de la interacción
débil: es la única interacción conocida que distingue entre izquierda y
derecha, fenómeno denominado violación de la simetría de paridad, ya
analizado en su correspondiente capítulo.
La
existencia de quiralidades diferenciadas y su comportamiento desigual bajo la
interacción débil es la razón por la cual la masa de los fermiones debe
generarse a través del mecanismo de Higgs, que acopla componentes de quiralidad
izquierda y derecha.
La presencia de masa en
los fermiones, además de romper la equivalencia entre helicidad y quiralidad,
implica que los estados físicos observables no sean estrictamente estados de quiralidad pura, sino que contengan
contribuciones de ambas componentes. En el caso particular de los neutrinos,
debido a su masa extremadamente pequeña, la quiralidad dominante coincide casi completamente con la helicidad
observada, existiendo únicamente una contribución muy reducida de la componente
opuesta.
Helicidad. Al tratarse de
partículas con masa, la helicidad de
los fermiones depende del observador. Por ejemplo, un electrón observado con helicidad negativa puede ser visto con helicidad positiva desde otro sistema
de referencia en el que su dirección de movimiento sea opuesta, sin que ello
altere su quiralidad, que permanece
invariante.
En los bosones gauge
(mediadores de las interacciones).
Helicidad de fotones y
gluones (partículas sin masa). En estas partículas, la helicidad es una propiedad bien definida y solo puede tomar dos
valores, +1 y -1. Al desplazarse a la velocidad de la luz, ningún observador
puede cambiar su sistema de referencia de modo que invierta su momento, por lo
que su helicidad es invariante.
Helicidad de los
bosones W y Z (con masa). Al ser partículas masivas, pueden
presentar tres estados de helicidad: +1, -1 y un estado
longitudinal de helicidad 0, inexistente en los bosones sin
masa. La aparición de este estado longitudinal es una manifestación directa de
la masa de estos bosones.
Quiralidad. Los bosones
gauge no poseen quiralidad intrínseca, es decir, no admiten una descomposición
en componentes izquierda y derecha como los fermiones. Sin embargo, sus acoplamientos sí pueden ser quirales:
Los fotones y los
gluones se acoplan de forma idéntica a fermiones de quiralidad izquierda y
derecha.
En cambio, los bosones
de la interacción débil (W y Z) presentan acoplamientos quirales a
los fermiones, lo que convierte a la
teoría electrodébil en una teoría quiral.
Los bosones W– y W+
se acoplan exclusivamente a fermiones de quiralidad izquierda, mientras que el bosón Z se acopla tanto a componentes
izquierdas como derechas, aunque
con intensidades diferentes.

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